Cómo hacer la carta digital QR de tu restaurante
Actualizado el Por Joan Sanfeliu Vilarrasa
La respuesta corta
Una buena carta QR es una página web, no un PDF: se abre enseguida en el móvil, se lee sin hacer zoom y la puedes cambiar el mismo día sin volver a imprimir el código. Tiene que llevar los platos con el precio final que pagará el cliente, la forma de saber los alérgenos de cada plato y, si tienes clientes de fuera, la carta en su idioma. El código debe apuntar siempre a la misma dirección, para que lo imprimas una vez y cambies los platos tantas veces como haga falta. Y guarda unas cuantas cartas en papel para quien no quiera usar el móvil.
Qué tiene que llevar la carta
Lo mismo que una carta en papel, pero ordenado para que se lea bien en una pantalla pequeña: las secciones en el orden en que se pide (para picar, primeros, segundos, postres, bebidas), el nombre de cada plato, una descripción corta cuando el nombre no lo dice todo y el precio.
El precio tiene que ser el que pagará el cliente, con el IVA incluido. Si hay suplementos, como el pan o la terraza, que salgan escritos: nadie quiere sorpresas en el tique.
Y sobre todo, que sea la carta de hoy. Una carta digital con platos que ya no haces o con los precios del año pasado hace más daño que no tenerla.
Los alérgenos: qué dice la norma
Los platos de un restaurante también tienen que llevar la información de los alérgenos. Lo dice el reglamento europeo de información alimentaria (Reglamento (UE) 1169/2011), que recoge la lista de catorce en su anexo II, y en España lo concreta el Real Decreto 126/2015 para los alimentos que se sirven sin envasar.
Según este decreto, la información se puede dar por escrito o de palabra. Si se da de palabra, tiene que estar registrada por escrito o en formato electrónico en el propio restaurante, el cliente la tiene que poder pedir antes de pedir el plato, y un aviso bien visible le tiene que decir dónde puede consultarla o que puede pedirla al personal.
En la carta digital, por tanto, tienes dos opciones: poner los alérgenos en cada plato, o dejar escrito que el personal tiene la información y tenerla a mano en el restaurante. Lo que no puede pasar es que nadie en sala sepa responder la pregunta. Muchas comunidades autónomas publican guías de alérgenos para restaurantes, y son el mejor sitio para resolver las dudas de tu caso.
Mejor una web que un PDF
La forma más rápida de tener carta digital es subir el PDF de la carta impresa y hacerle un QR. Funciona, pero en el móvil se nota: el PDF tarda en cargar con la cobertura de dentro del local, hay que hacer zoom y moverse arriba y abajo para leer una línea, y cada cambio de precio obliga a volver a maquetarlo y a subirlo.
Una carta hecha como página web se adapta a la pantalla, se lee con una mano y se cambia escribiendo, como un documento. Y se puede traducir, algo que con un PDF supone hacer otro para cada idioma.
La carta en varios idiomas
Si tienes clientes de fuera, la carta en su idioma es lo que más les ayuda a pedir. Basta con los idiomas que de verdad oyes en la sala: una carta en demasiados idiomas cuesta más de mantener, y el cliente tiene que buscar el suyo en una lista larga.
La traducción automática de hoy es bastante buena para los nombres y las descripciones de los platos, pero repasa los platos típicos. Hay nombres que no se deben traducir, porque un salmorejo es un salmorejo, y otros que, traducidos palabra por palabra, no significan nada.
El código QR: uno solo, y bien colocado
El código tiene que apuntar siempre a la misma dirección. Así lo imprimes una vez, lo pones en las mesas y ya no tienes que tocarlo, aunque cambies la carta cada semana.
Cuidado con los generadores de QR que hacen pasar el código por una dirección suya: los hay que lo dejan de hacer funcionar cuando termina el periodo de prueba o cuando dejas de pagar, y te encuentras con todos los códigos de las mesas rotos. Antes de imprimir, mira adónde lleva el código.
- Ponlo donde se vea desde la silla: en la mesa, en un portamenús o en la propia carta en papel, no solo en la puerta.
- Que sea lo bastante grande para leerlo sin levantarse, y con una frase al lado que diga qué es, como «Escanea para ver la carta».
- Pruébalo antes con varios móviles, también con poca luz y a la distancia a la que lo tendrá el cliente.
- Si tienes terraza, ponlo también allí y comprueba que el sol no lo haga ilegible.
Guarda unas cuantas cartas en papel
No todo el mundo quiere leer la carta con el móvil: hay quien no lo lleva, quien no ve bien o quien simplemente prefiere el papel. Tener unas cuantas impresas evita una situación incómoda y te cubre el día que falla la conexión.
taula.ai
Cómo lo hace taula.ai
taula.ai incluye la carta QR en todos los planes, en el mismo panel que las reservas. Lo que hace, en concreto:
- Subes el PDF de la carta que ya tienes y el panel hace una primera versión con las secciones, los platos y los precios. Queda como borrador hasta que la repasas, sobre todo los precios, y la guardas.
- Cada plato tiene el nombre, el precio y una descripción, donde puedes escribir los alérgenos o lo que quieras aclarar.
- Eliges hasta cuatro idiomas, y la traducción se rehace sola cada vez que guardas la carta. Los precios no pasan por la traducción: se copian tal cual.
- El código QR se descarga desde el panel en una imagen lista para imprimir. Apunta a la dirección del restaurante y no cambia nunca, aunque cambies la carta.
- La carta que ve el cliente lleva un aviso que dice que puede estar traducida automáticamente y que, si tiene alergias o intolerancias, debe consultarlo al personal antes de pedir.
Tienes más detalles en la página de la carta QR.